lunes, 15 de noviembre de 2010

Gris sin sentido.


Y de repente te encuentras aquí parado a metros de un entierro dentro de un inmenso y frío cementerio, envuelto en una tarde sepia que se torna gris pero que no cambia a modo color aunque lo fuerzes. Y te gusta esa frialdad, esa oscuridad, esa melancolía, esas tristes imágenes, ese frío pero a la vez es tu mayor mal. Y estás acompañado pero te sientes tan solo. Odias sentirlo y crees que es lo peor que uno puede sentir, estar entre tantos, tener tanto pero sentir lo contrario. ¿Qué es todo? Dicen que deberías fijarte bien, que la vida te sonríe pero estás tan ciego, desearías ver lo que otros ven en ti.

Y de repente estás en una reunión con tanta gente sonriendo y te sientes vacío, sonries porque tienes que hacerlo pero lo único que quieres es llorar.

Y de repente estás allí y te das cuenta que vives una falsa recuperación, que aquel semblante te lo impones porque todos quieren verlo, que casi ya se está volviendo un rol que ejercer, que no es real.

Y te das cuenta que arrastras desde mucho atrás. Y que, aunque sepas que tus males son tan triviales, te matan de tal modo que te sientes desesperado y que nadie los entenderá, que no los entienden y quisieras tú también desentenderte.

Y te das cuenta que siempre escuchas pero no te oyen y no quieres que lo hagan tampoco, que te es difícil. Que nunca estás en el lugar correcto ni en el momento adecuado. Eres tan salado.

Y te sientes tan solo, tan solo, a pesar de que no estás solo. ¿Cómo termina una salida supuestamente alegre con tu madre y tu hermana en un mar de lágrimas? ¿Cómo es que a los tres les aqueja el mismo mal? En este caso quisieras no estar tan conectado a ellas. ¿Cómo es que terminas inundando las almohadas? ¿Cómo es que terminas con ganas de solo dormir? ¿Cómo vuelves a perder los papeles y la estabilidad de la noche a la mañana?

"¿Quiere un cigarrillo?"

"No, gracias. Solo quisiera dormir"

"Qué fuerte escena. Y eso que ahora sienten la pérdida poco porque con el pasar de los días la sentirán más"

"Sí, qué fuerte. No sé nada de ellos pero estoy seguro que ella sí quería seguir viviendo aunque ya haya vivido mucho, debería quizás yo estar en su lugar, no merezco nada de lo que tengo, ella merece ver crecer a sus nietos"

"Pero usted es tan joven..."

"Sí y tan idiota también..."

"¿Quiere un cigarrillo?"

"No, gracias. Sólo quisiera que uno de éstos me preste su nicho para dormir. Sólo quiero dormir"

Y de pronto te das cuenta que ni pastillas, ni psiquiatra, ni medicina alternativa. Que vivir no se trata de superar sino de sobrellevar. Que no eres una víctima que en realidad eres tu propio criminal. ¡Cánsate ya! Que no sabes vivir y que no sabes cuando aprenderás. ¿Quizás se vive ejerciendo roles? Soy un mal actor entonces. Que siempre quieres ayudar cuando el que necesita ayuda eres tú. ¿Cómo sanar cuando ni siquiera puedes salvarte tú mismo?

Mi "M" de la felicidad en la palma de mi mano tiene un quiebre, lo cual significa que mi felicidad no estará nunca completa. Pero, ¿y quién es plenamente felíz? Nadie. Pero tampoco nadie es tan estúpidamente negligente consigo mismo. Si algo ha de alegrarme de mi ser, son las líneas que pueden salir desde muy dentro y la imaginación para los dramas. También dicen que es algo de lo cual debería estar felíz pero en realidad me aburre y empieza a aburrir a todos.

"La vida te sonríe, fíjate bien". Quisiera no ser tan miope, ya hasta ciego me estoy volviendo, debo dejar de rascarme los ojos, estoy rayando más mi vista. ¡No seas tan negligente!

Tu tristeza no tiene sentido ante otros ojos, ¿por qué debería tenerla ante ti? Ella te dijo que a veces se necesita ser egoísta para ser felíz. Es cierto pero no todo lo que veo es real, mi tristeza no la es para nadie, debería yo tampoco verla. No, lo que deberías es seguir caminando sin mirar atrás. Lo que deberías hacer es lo que no estás haciendo ni deberías hacer.

PD. La canción de hoy es "Never is a promise" de Fiona Apple.