
Era una tarde de vacaciones de medio año. Él caminaba junto al "Escuadrón G" por la Plaza San Martín, les estresaba el ruido de los carros, les apestaba la diversidad de gente, iban rumbo a un sórdido lugar de “ambiente” de por allí. Todos ellos eran distintos, blancos, marrones, altos, chatos, provenían de La Molina y hasta de Comas. Lo único que sentían en común era la atracción que tenían por los varones.
Al llegar al lugar dudaron de entrar. Todo se veía tan clandestino, tan desconocido y, aunque lo negaban, se podía percibir el morbo que esto les ocasionaba. Al ingresar se sintieron reinas del lugar. Los chicos más altos y atractivos del escuadrón obtenían poder. Todos los presentes los observaban sin cautela. El resto del escuadrón pasaba como cualquier visitante más.
Uno de ellos estaba horrorizado de la atención, de la limpieza del lugar, de las bebidas que se vendían pero sobretodo de la imagen del resto de presentes.
Luego de un par de horas, de unas copas y de intercambiar diálogos decidieron jugar “botella borracha”. Hicieron de las suyas entre risas y carcajadas, entre burlas sobre el resto de asistentes, también castigos pero nada que involucrará a cualquier persona que no esté jugando.
De pronto, él sintiéndose empoderado y algo cansado de ciertos comentarios, decide ordenar como reto a uno del escuadrón a que se acerque y entre en coqueteos con alguno del público asistente del lugar. El chico que tenía que cumplir el castigo no accedió a hacerlo porque gente como él no podía involucrarse con el resto.
El que dió el castigo no entendió aquella razón y preguntó el por qué. La respuesta con una actitud de superioridad fue: “Esta gente no es igual a nosotros, serán gays, serán personas pero no provienen de buenas familias, no estudian, no tienen futuro ni educación, basta con observar lo que llevan puesto para saber que jamás podrían salir conmigo, además no viven en buenos sitios, no nos manejamos en los mismos términos ni círculos de amigos”. A lo que él respondió: “Pero yo soy de Comas y lo sabes”. Y este chico respondió “pero tú no eres como ellos”.
[Historia autobiográfica mía utilizada en la sesión de "Biografías colectivas" para un pequeño taller que llevé con Christina Hee. Yo soy el chico de Comas y esta experiencia sirvió de mucho en mi construcción como persona. Punto importante para que sepan porque detesto la exclusión por género, lugar de vivienda, color de piel, rasgos físicos, orientación sexual, de cualquier tipo en realidad.]
PD. La canción de hoy es "The Umbrella" de Rio en Medio.
Al llegar al lugar dudaron de entrar. Todo se veía tan clandestino, tan desconocido y, aunque lo negaban, se podía percibir el morbo que esto les ocasionaba. Al ingresar se sintieron reinas del lugar. Los chicos más altos y atractivos del escuadrón obtenían poder. Todos los presentes los observaban sin cautela. El resto del escuadrón pasaba como cualquier visitante más.
Uno de ellos estaba horrorizado de la atención, de la limpieza del lugar, de las bebidas que se vendían pero sobretodo de la imagen del resto de presentes.
Luego de un par de horas, de unas copas y de intercambiar diálogos decidieron jugar “botella borracha”. Hicieron de las suyas entre risas y carcajadas, entre burlas sobre el resto de asistentes, también castigos pero nada que involucrará a cualquier persona que no esté jugando.
De pronto, él sintiéndose empoderado y algo cansado de ciertos comentarios, decide ordenar como reto a uno del escuadrón a que se acerque y entre en coqueteos con alguno del público asistente del lugar. El chico que tenía que cumplir el castigo no accedió a hacerlo porque gente como él no podía involucrarse con el resto.
El que dió el castigo no entendió aquella razón y preguntó el por qué. La respuesta con una actitud de superioridad fue: “Esta gente no es igual a nosotros, serán gays, serán personas pero no provienen de buenas familias, no estudian, no tienen futuro ni educación, basta con observar lo que llevan puesto para saber que jamás podrían salir conmigo, además no viven en buenos sitios, no nos manejamos en los mismos términos ni círculos de amigos”. A lo que él respondió: “Pero yo soy de Comas y lo sabes”. Y este chico respondió “pero tú no eres como ellos”.
[Historia autobiográfica mía utilizada en la sesión de "Biografías colectivas" para un pequeño taller que llevé con Christina Hee. Yo soy el chico de Comas y esta experiencia sirvió de mucho en mi construcción como persona. Punto importante para que sepan porque detesto la exclusión por género, lugar de vivienda, color de piel, rasgos físicos, orientación sexual, de cualquier tipo en realidad.]
PD. La canción de hoy es "The Umbrella" de Rio en Medio.









7 comentarios:
todos somos diferentes.. hay q ser tolerantes
No entiendo tu coment, Neo. Eso de la tolerancia me parece un término pendeivis.
Es invebitable que de alguna manera todos seamos rechazados de alguna vez. Si no entras en los standares lo más probable es que te excluyan o que tu excluyas, pero todos lo hacemos. Yo hasta ahora no acepto que mi gata haya escogido a un gato callejero en lugar de un gato del condominio jajajjajajaja xD. En fin, creo que lo ideal es ser amable con todos, no porque se lo hayan ganado o porque lo merezcan, sino por el simple hecho de ser humanos.
saluditos
dtb
Pues todos somos iguales? no jodas Alex, de ser asi tu podrias meterte con quien sea no? y sabes en el fondo de tu cabecita socialista q no lo harias x q quieres a alguien q combine contigo, q tenga gustos parecidos q probablemente un chico d la Uni no tenga y uno de la Catolica, simple asociacion logica.
@Lemon. ¿Cómo sabes que no puedo meterme con "quien sea"? No soy socialista ni izquierda, ni de derecha ni nada. Llevar una de esas etiquetas implica ser fiel 100% a sus ideologías, quizás soy más compatible con gente de izquierda pero eso no me hace uno del todo.
Es obvio que para que te guste alguien tiene que tener gustos parecidos, quizás el arte, la música y sobre todo su ideología, no? Probablemente preferiría mil veces a un chico de cabecita socialista de la UNI que a un gaycito correctito conservador y caleta de la Católica.
Simple asociación lógica si me conoces alguito.
Todos somos diferentes, diversos y la cuestión obviamente no pasa por "igualarnos", salvo que sea ante la ley ; sino en aprender a convivir , respetar y no prejuzgar a otros solo por que no caben dentro de los parámetros en los que solemos desenvolvernos. En ese grupo que no agradaba a tu amigo podría existir una gran persona, alguien que podría convertirse en su mejor amigo, si es que le diera la oportunidad; pero el prejuicio impedirá que suceda. Es parecido a que lo que hacen muchos que los etiquetan de gays y jamas les darán oportunidad de demostrar lo que son en verdad mas allá de lo que ellos creen que son.
Sin embargo es verdad también que todos como que "escogen" su circulo de amigos, sus parejas, los sitios que frecuentan , etc por cuestiones de afinidad y alguien podría decir que por ello son excluyentes. Aunque claro la respuesta para la exclusión que dio tu amigo pues como que da importancia a cosas que no lo son , tal vez lo único valido de lo que dijo es que no se manejan en los mismos términos ni se mueven en los mismos círculos de amigos; que suele ser el punto de mayor choque cuando se conoce o se decide entablar amistad con alguien. Sin embargo aun esa "barrera" que implica tal vez mas una dificultad de comunicación puede ser rota.
Tratemos de mirar a otros sin prejuicios y de convivir con la diversidad que nos rodea.
Demian: Hola, gracias por pasar por aquí. Pues este post de cierta forma es para evidenciar esos prejuicios y la naturalización de ellas que tienen dentro muchas personas. Bienvenido, saludos!
Publicar un comentario en la entrada