
Nuestro pasado forma parte de nuestra composición, nuestra historia nos representa, somos reflejos o retazos de ella, lo malo, lo bueno, lo feo y lo bello, todo nos da escritura. ¿Pero tenemos que depender de ella? Es obvio que miramos al pasado para no repetir en el presente pero no vivimos por, con y en ella.
Yo admito ser de aquellos que ha cometido el crimen de estar en manos de de lo que sucedió para dar paso a mis nuevos días, pueden concluirlo por mis constantes post que remiten a mi lastimada niñez-adolescencia, pero no lo hago con la intención de lesionar mi ahora sino de advertirme y tratar de dar pasos seguros para no verme herido una vez más. Y he de saber yo que si nadie te golpea entonces verdaderamente no te aman porque no estamos en un mundo de benevolencia, esto no es el Cielo si es que existe tal, esto es un mundano planeta con verdugos, jueces, espectadores, invitados y tú la gran estrella, el rey del lugar, aquel que escucha, da o recibe y quién se tiene como castigador de sí mismo, tu eres tú propio Leviatán, te pones tus reglas y límites, tus vivencias te ayudan a superar o te perjudican en el caminar y eres quién decide a quien desterrar o anular o hacerlo contra ti mismo.
Yo no he sido un santo pero tampoco un pecador y no entiendo la razón para ser demandando por mis anteriores actos, yo he hecho y deshecho mi vida una y otra vez y no puedo seguir haciéndolo más, por ello quiero creer que sé como caminar de hoy en adelante. Haber hecho no significa volver a hacerlo, no significa que estamos condicionados a ello, no significa esteriotiparnos y castigarnos de por vida con una etiqueta en la delantera. Lo hecho da lugar a un no volver a hacerlo, somos tontos, in-humanos, victimarios y víctimas a la vez, un podemos volver a hacerlo se pudo haber asomado alguna vez pero no simboliza constancia, nadie es tan masoquista, nadie vive en una rutina, nadie sabe como funciona y si nunca lo has hecho, mucho menos puedes juzgar a quién lo ha hecho y no puedes soltar un nunca lo haré, la deshumanización es lo más constante en nuestras vidas y nadie puede atreverse a decir que se conoce bien porque nadie conoce bien a nadie ni siquiera a sí mismo.
La vida tiene de varias caídas, algunos le tienen miedo, otros simplemente la asimilan, yo le he tenido pánico pero he decidido afrentar los cortes que se aparezcan en mí caminar pero no quiero vivir recordándolos sino superándolos.
Sé que tienes miedos como yo los tengo pero necesitas superarlo y si puedo ayudarte lo haré porque sé que es vivir pensando en pasado y llevándolo a futuro, no imagines, no pienses, recurre a ello para saber que ahora tienes a otro y lo que tienes hoy no lo tendrás en otro. Ni tu ni yo sabemos si esto será de por vida, aún no lo sabemos ni lo sabremos hasta nuestros últimos días.
Quiero que sepas que yo soy quien ves hoy, no quién erró ayer, soy aquel quién superó sus debilidades y se encuentra hoy a tu lado creyendo que no merece esto y cada día que te escucho citar mi pasado le doy más razón a aquel que vive dentro hundido en pura melancolía y condena, me haces creer verdaderamente que no merezco más que auto-punición. ¿Soy monstruoso?, me pregunto yo, nunca me sentí el sicario de nadie, ahora sé que lo puedo ser pero no quiero serlo, no quiero padecer de la culpa de haber matado a alguien, es peor castigo apuñalar que ser apuñalado.
Sé como te sientes y no sé que decir para aplastar tus malos pensamientos, mi pasado me condena y mi presente se lacera, solo me puedo ofrecer como prueba de que nada de lo que supones ocurrirá porque mis actos son mis abogados y espero que en este juicio salga absuelto porque no quiero vernos sufrir más.
Tic, tac, el reloj sigue en su andar, vivamos nuestros días por favor, nada es eterno, viajamos una sola vez y nunca más luego, no me lanzes al pasado, no me dejes en la carretera, dejame estar a tu lado todo el camino, aquí junto contigo.
¡Te quiero!
Quiero que sepas que yo soy quien ves hoy, no quién erró ayer, soy aquel quién superó sus debilidades y se encuentra hoy a tu lado creyendo que no merece esto y cada día que te escucho citar mi pasado le doy más razón a aquel que vive dentro hundido en pura melancolía y condena, me haces creer verdaderamente que no merezco más que auto-punición. ¿Soy monstruoso?, me pregunto yo, nunca me sentí el sicario de nadie, ahora sé que lo puedo ser pero no quiero serlo, no quiero padecer de la culpa de haber matado a alguien, es peor castigo apuñalar que ser apuñalado.
Sé como te sientes y no sé que decir para aplastar tus malos pensamientos, mi pasado me condena y mi presente se lacera, solo me puedo ofrecer como prueba de que nada de lo que supones ocurrirá porque mis actos son mis abogados y espero que en este juicio salga absuelto porque no quiero vernos sufrir más.
Tic, tac, el reloj sigue en su andar, vivamos nuestros días por favor, nada es eterno, viajamos una sola vez y nunca más luego, no me lanzes al pasado, no me dejes en la carretera, dejame estar a tu lado todo el camino, aquí junto contigo.
¡Te quiero!









